viernes, 27 de abril de 2012

El miedo construye muros


Vengo de una concentración y vengo, sobre todo, asustado. Pero no es el origen de mi estado que un policía sin identificar me haya pedido los datos por estar, según él, en una "concentración ilegal". Eso ha sido lo de menos.
Lo que de verdad me ha dado miedo ha sido la situación vivida alrededor de esa concentración. Mientras en una plaza tomada por la policía, con al menos dos furgones en cada calle que le daba acceso y con un número indeterminado de agentes, fácilmente una treintena, la gente paseaba distraídamente. Como si no fuera con ellos lo que ahí estaba pasando. Como si que la proporción PP/CM (Porra de Policía por Cabeza de Manifestante) fuera mayor que 1 no importara. Como si que varias decenas de personas nos manifestáramos en protesta por la detención arbitraria de una persona por unos actos que no cometió porque estaba en otra parte de la ciudad fuera lo más normal. Como si diera igual que exista una "lista negra" de la que ahora formo parte. Como si que se detenga a personas por realizar un acto que supone no ya una falta, sino una simple sanción administrativa fuera lo más normal en un estado de derecho.
Me hubiera gustado acercarme a los que veían la actuación de la banda de mariachis que tocaban a 30 escasos metros de donde estaban identificándonos, al grupo de alegres mujeres que celebraban la despedida de soltera de una ellas, y haberles hecho varias preguntas. Así que como no he podido hacerlo, dejo aquí las preguntas, por saber si realmente soy un bicho raro, si va a resultar que realmente soy más listo que la mayoría de la gente o si es que tengo una percepción de la realidad claramente distorsionada y estoy viendo monstruos donde solo hay molinos.
¿No ves lo que está pasando a tu alrededor? ¿No ves que nos están robando, a tí tanto como a los demás, lo poco que teníamos en educación, sanidad o derechos laborales y que, por quitarnos, nos están limitando hasta el mismo derecho a quejarnos de que nos están robando? ¿A caso disponer de un trabajo, quien lo tiene, una vida más o menos acomodada que te permite consumir, una retransmisión en abierto de un partido de fútbol o de una carrera de Fórmula 1 o de motos es suficiente para compensar todos los recortes que estás sufriendo? ¿O es que acaso tanta noticia negativa te ha saturado la mente hasta el punto de perder la visión de la realidad? ¿Te coarta el miedo a ser reprendido por protestar? ¿Te sientes solo o temes que te dejen de lado por defender tus derechos?
Yo no soy un héroe ni pretendo serlo. Yo también he temido por mi puesto de trabajo por secundar una huelga como este año. Yo también he sido reprendido en un trabajo por protestar; se lo que es. Ahora puedo decir que yo también he sido identificado por la policía por realizar un acto de protesta no solo no-violento, sino también pacífico, por una causa que considero noble y justa. Pero soy consciente que nuestra fuerza está en la unidad; que no podemos permitirnos que el miedo nos impida defender los derechos de todos. Porque esto no va sobre mi ni sobre ti. No va sobre mis derechos o sobre los tuyos. Es algo mucho más grande. Estamos hablando de la Justicia, de la Libertad y de los Derechos de todos nosotros y de los que han de venir detrás nuestra. No nos podemos permitir quedarnos sentado impasibles ante esta situación; dejar que la indiferencia nos haga mirar hacia otro lado cuando unas personas protestan en la calle.
Una sociedad anestesiada permitirá que le hagan todo lo que el gobernante quiera hacer, y cuando despierte ya será muy tarde. En ese momento el único despertar será violento y volverá a teñir de rojo el suelo. Nosotros, el conjunto de la sociedad, hemos de ser los primeros en querer evitar esta situación. Por eso hemos de levantarnos Ya. Ahora. Sin nada más que esperar.
O será demasiado tarde

sábado, 14 de abril de 2012

Dos animales y un elefante muerto


Por si borran la foto de la caché de Google, para que nadie se olvide del animal salvaje que disfruta matando seres vivos que es el jefe de estado de España impuesto por un dictador.

miércoles, 4 de abril de 2012

De ciudadanos y cenutrios

¿Han escuchado alguna vez esa historia del cangrejo hervido en agua a fuego lento? Seguro que si, al igual que el símil que les voy a narrar a continuación. Nuevamente me dispongo a escribir una perogrullada como un castillo, pero ¡qué ganas tengo de hacerlo!

Existe una clarísima diferencia entre lo que es un ciudadano y lo que es un ciudadano cenutrio. Ambos comparten cosas en común; pagan sus impuestos, trabajan si pueden, viven o malviven como les dejan y consumen. Los dos tienen ideología, pero la diferencia está en que el primero tiene la ideología que él mismo ha razonado y el segundo tiene el fruto de años de visionado complaciente de televisión, radio y periódicos sin el más mínimo atisbo de duda. El primero tiene una posición crítica con lo que hay a su alrdedor pero, por lo general, no concuerda con aquello a lo que la "opinión pública" considera que debe criticar. El segundo no. El segundo es un hijo de la opinión pública (perdón por el insulto). Él opina exactamente lo que los medios quieren que opine y repite los slogans y las consignas vacías de contenido como una cacatúa sin siquiera saber qué significado tiene aquello que está diciendo. Es, básicamente, un cangrejo hervido a fuego muy lento.

El ciudadano cenutrio, o cenutrio a secas, no piensa por si mismo, no es capaz de ver los acontecimientos con sus propios ojos, sino que requiere que alguien le procese la información previamente. Y lo peor; no es consciente de ello. ¿O es que acaso han encontrado a alguien que repitiera alguno de los slogans que los políticos y los medios, más los medios que los políticos, han puesto en boca de las masas con pleno conocimiento del origen y los motivos detrás de aquello que está diciendo? ¿Acaso alguien que hable de "la marca España" sabe qué se supone que significa eso que acaba de decir? El ciudadano crítico, inteligente, que duda, pensará al escuchar esto "la marca España es algo así como la marca Tata en el mercado automovilístico de los países" y si desviará la mirada mientras sigue pensando en la tontería que ha oído. El ciudadano cenutrio no; se le llenará el pecho de orgullo patrio como si "la marca" de un país con una tasa de paro del 25%, con una carencia en I+D brutal, con una carencia democrática creciente, con miles de casos de corrupción vergonzosos fuera algo que merece la pena ser propagado a los cuatro vientos. Si fuera crítico al escuchar ese término escondería la cabeza por verdadera vergüenza y no se cacarearía pavoneándose como si aquello que acaba de decir fuera algo positivo.

Y como la "marca Freedonia", todo. El cenutrio repetirá todo lo que le hayan mandado repetir del mismo modo que se cree tan libre como le han hecho creer que es. Porque el cenutrio, y esto lo que mejor les ha salido, no es consciente de que lo es. No piensa, repite. Y no lo sabe. Es un trabajo de lavado cerebral perfecto.