sábado 24 de septiembre de 2011

Panfletos (1)

Durante este verano, en contra de lo que nos están vendiendo los medios de prensa con el “comienzo del curso político”, nuestos políticos no han estado de vacaciones. Han trabajado mucho, mucho más de lo que nos podríamos temer y de su trabajo no ha salido nada bueno. Después de vendernos durante la última década lo maravillosa que es la constitución y lo inamovible de su texto hasta el punto de pensar si no estará escrita en piedra, nos hemos encontrado con un acuerdo del gobierno, el PSOE y el PP, para modificar la carta magna. La reforma supone una claudicación del estado de derecho frente al mercado o al capital, llámelo como prefiera. En un gesto inaudito se ha modificado la constitución para asegurar que en un futuro, que puede ser mañana mismo, el estado español estará obligado a pagar antes los intereses de la deuda emitida que las pensiones o los sueldos de los funcionarios. Esta modificación, que no ha sido ratificada en referéndum “por no ser importante” a ojos de nuestros representantes, ha sido consensuada y promulgada en un tiempo record: dos semanas; y al dictado de los gobiernos Alemán y Francés.

Por si esto fuera poco han decidido realizar la tercera reforma laboral del último año en la que han eliminado la limitación de contrataciones temporales que existía actualmente legitimando el mayor de los absurdos posibles: el contrato temporal indefinido. Igualmente han ampliado la edad para la contratación en prácticas hasta los 30 años. Esto supone en la práctica que una empresa podrá tener como becario a un trabajador durante 14 años como máximo. Durante ese tiempo el trabajador no estará cotizando a la seguridad social y estos años no contarán al cómputo de su jubilación. Merced a la anterior reforma el trabajador se tendrá que jubilar a los 67, rezando para no estar en paro ningún año, y aún así no podrá cobrar el 100% de la pensión a la que tendría derecho pese a haber trabajado 51 años.

En Madrid la señora Esperanza Aguirre ha decidido cargar contra los profesores de la educación públilca de la única forma que sabe: recurriendo a las falacias. Las mentiras que Esperanza Aguirre ha dirigido contra los trabajadores de la enseñanza son similares a las que vertió en pasados conflictos contra los bomberos, que siguen con protestas, o los trabajadores del Metro a los que ha respaldado una decisión del tribunal Supremo quitando la razón a la CAM en lo relativo a los servicios mínimos de la pasada huelga.

Tampoco se han tomado vacaciones las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Durante este pasado mes de agosto han estado muy ocupados deteniendo a periodistas que cubrían manifestaciones legales en Madrid. En un descuido, seguramente, han olvidado que la ley ampara a los periodistas durante el ejercicio de su profesión. Aunque claro, también han olvidado los señores agentes cumplir con la obligación que les supone portar su número de placa identificativo en todo momento.

Todo esto y mucho más ha pasado mientras en las noticias de la televisión y los periódicos les decían el calor que hace en agosto, lo llenas que están las playas de levante y lo divertida que es la tomatina de Buñol.

2 comentarios:

Starman dijo...

Sientanse libres de reenviarlo por doquier, si se tercia.

Demócrito de Abdera dijo...

Y la reforma de la Constitución se acordó en un despacho del Congreso de los Diputados, la reunión duró hasta altas horas de la madrugada, se dijo.
Una reforma con alevosía y nocturnidad.
Más que una reunión parecería otra cosa...