miércoles, 25 de febrero de 2009

La alegría de los niños... corsarios, entiendo


La alegría de los niños; ver a sus padres bajar del balandro cargados con bahúles repletos de doblones, el pendón de una nación enemiga, algunas jóvenes de exquisita educación que gritan por su libertad capturadas en cruenta lid y toneles y toneles de ron.

La inquisición cabalga por Italia

Un profesor de historia y literatura de un instituto profesional PÚBLICO italiano ha sido suspendido de empleo y sueldo durante 30 días por una decisión del Consejo Nacional de la Educación Pública (Consiglio nazionale della pubblica istruzione).

¿Su crímen? Haber quitado el crucifijo de la pared durante las horas de clase. El profesor devolvía el símbolo religioso a su sitio al acabar sus clases, pero el director del centro, Giuseppe Metastasio, denunció al profesor ante el Consejo Nacional, que ha sido más duro con él que con los profesores acusados de acoso sexual hacia los alumnos (suspensión de uno a diez días). El profesor Franco Coppoli se ha defendido apoyándose en la laicidad del Estado, la libertad de enseñanza y la libertad religiosa, pero la suspensión ha sido confirmada por la Oficina Regional de Educación.

De esto se sacan dos conclusiones:
Una, que en Italia es mejor acosar a un menor que quitar un crucifijo
Dos, que y nosotros nos quejábamos en España.... stronza Eva

El enlace a la noticia
Visto en el Foro de la Federación Internacional de Ateos

domingo, 22 de febrero de 2009

A Antonio Machado

Hoy se cumplen 70 años de la muerte de Antonio Machado en el exilio en Francia. Escuché su poesía desde pequeño y hay dos versos que, aunque sean tremendamente conocidos, merece la pena recordar tal día como hoy.

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verde le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que, rojo en el hogar, mañana
ardas, de alguna misera caseta
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hacia la mar te empuje,
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.


Siento mi ausencia, pero temas más importantes me han reclamado. Ahora, una vez curadas las heridas (nunca mejor dicho, que mi niño ha estado a punto de irse a jugar a prados más calmados) vuelvo por estos lares, que se añoraban un poco.

domingo, 1 de febrero de 2009

Blanco febrero

Pinos de varios tipos.

Dos adelfas se curvan por el peso de la nevada.

1 de febrero y la cosa empieza "blanca" ... y nada tiene que ver con el jurgol, claro.

No, no es siberia... ni el Mont Blanc... es el oeste de Madrid, a unos 750 metros de altitud sobre el nivel del mar y transcurridas solo tres horas de nevada... y dura, y dura.